«Aunque solo fuera porque la gente muestra variedad en cuanto a gustos, ya sería razón suficiente para no tratar de acomodar a todos a un mismo modelo. Pero personas que son diferentes requieren también diferentes condiciones para su desarrollo espiritual; y no pueden vivir de forma sana en idénticas condiciones morales, como tampoco la enorme variedad de las plantas puede hacerlo en los mismos ambientes, climas y condiciones físicas. Las mismas cosas que ayudan a una persona en el cultivo de su naturaleza superior son un obstáculo para otras. La misma forma de vida que anima saludablemente a alguien y le ayuda a mantener en las mejores condiciones todas sus facultades de acción y disfrute, para otra resulta una carga agobiante, capaz de dejar en suspenso o de anular toda su vida interior. Son tales las diferencias entre los seres humanos en cuanto al disfrute y al dolor, así como acerca de la manera de sentir la influencia de las diferentes necesidades físicas y morales que, a menos que exista la correspondiente diversidad en cuanto a modos de vida, nunca obtendrán la justa parte de felicidad que les corresponde ni se desarrollarán a la altura mental, moral y estética de que su naturaleza es capaz» -(John Stuart Mill - Sobre la libertad)