«No es muy difícil sustraernos a la fascinación que produce la antigua civilización egipcia, es como si una memoria antigua habitara en nosotros y nos ofreciese el acceso al reconocimiento de algo intangible, pero que se percibe poderosamente, es análoga a esos momentos en que durante una hermosa noche estrellada, nos tumbamos a contemplar el cielo y sentimos la sensación de pertenecer a ese cielo y a esas estrellas, y que a su vez ese cielo y esas estrellas también nos pertenecen, con Egipto se experimenta igualmente esa misma sensación: de que pertenecemos a ese lugar, y que ese lugar nos pertenece»
