«El mundo moderno está amenazado de muerte por dos monstruos: por una parte el comunismo, invalidado desde un primer momento por la aberración económica que supone el marxismo; por otra parte el hipercapitalismo, abocando al hombre al egoísmo social, la especulación sin límite, la amoralidad del dinero, convertido en el único guía del destino humano. Barrer uno no sirve de nada si no se barre también el otro, en lugar de convertirlo, en este momento, en el único árbitro mundial. Sería necesario sustituir esas dos herejías contra natura por un sistema liberador que aportara a la Humanidad la justicia social, basada principalmente en la colaboración equilibrada de las clases, la dignidad del trabajo y el respeto al ser humano, dueño de lo material. Cambiar Moscú por Nueva York no soluciona nada».
- Majestad, usted y yo (carta de Léon Degrelle al rey Balduino I de Bélgica, 1991)