Decirle a una persona con problema psiquiátrico de trastorno de identidad de genero, que está bien, que es normal y que lo único que tiene es que es diferente y debe buscar más como el, es lo mismo que decirle a un enfermo terminal con cáncer que está bien, que solo es diferente y que se junte con más como el o decirle a una persona con problemas de drogadicción que está bien y se siente orgulloso de ello y que busque otros que compartan su situación (algo que fortalece más su problema/enfermedad).
Decirle a un gay, y demás personas con enfermedades mentales similares, que está bien, es negarle la oportunidad de curarse y sanarse mentalmente.
Pero el mundo está enfermo.