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Los propios judíos han reconocido en muchas ocasiones que la Revolución comunista no fue obra de rusos explotados por la autocracia zarista, sino de judíos.
Bernard Lazare, historiador judío y sionista prominente, reconoce, por su parte, que:
"En cuanto a la gestación del socialismo (comunismo) los judíos contribuyeron más que nadie. Marx y Lassalle en Alemania, Aaron Liberman y Adler en Austria, Dobrojonan Gherea en Rumania, Gompers, Kahn y De Lion en los Estados Unidos de América, fueron o son todavía los directores o los iniciadores. Los judíos rusos merecen lugar a parte en esta breve exposición. Los jóvenes estudiantes, evadidos de los ghettos, participaron activamente en la agitación nihilista: muchos de ellos -incluyendo a bravas judías- sacrificaron heroicamente sus vidas a la causa emancipadora, y al lado de esos médicos y esos abogados israelitas hay que colocar a la masa considerable de los refugiados artesanos que fundaron en Londres y en Nueva York, importantes organizaciones obreristas, centros de propaganda socialista, comunista e incluso anarquista."
The American Hebrew publicó, el 10 de septiembre de 1920.
"La Revolución bolchevique en Rusia fue obra de cerebros judíos, de la insatisfacción judía, de la planificación judía, cuyo objetivo es crear un orden nuevo en el mundo. Lo que de tan excelente manera fue realizado en Rusia, gracias a cerebros judíos y a causa de la insatisfacción judía y mediante la planificación judía será también, a través de las mismas fuerzas mentales y físicas judías, una realidad en todo el mundo."
El Jewish Chronicle londinense escribió el 4 de abril de 1919:
"Hay mucho de bueno en el bolchevismo, no sólo porque muchos judíos son bolcheviques, sino porque los ideales del comunismo y los del judaísmo son consonantes en lo esencial."
El Dr. Oscar Levy, judío americano, en una carta que fue reproducida en el prefacio del libro The World Significance of the Russian Revolution, de G. Pitt-Rivers, reconoció en 1920:
"Al frente del comunismo y del capitalismo hay elementos judíos, que buscan la ruina espiritual y material de este mundo... para satisfacción del intenso idealismo judío."
Dos historiadores judíos que gozan de gran prestigio entre sus correligionarios corroboraron la evidencia del fondo judaico del movimiento bolchevique. William Zuckerman escribió:
"Nosotros estuvimos en vanguardia del movimiento revolucionario ruso antes del derrumbamiento del zarismo, y nuestros servicios desde los primeros días de la heroica lucha proletaria son reconocidos por todos los historiadores"
En cuanto a Rappoport Revolución de 1917 estableció que:
"Los judíos de Rusia fueron globalmente responsables de la Revolución y de la victoria final del proletariado."
Norman Bentwich, historiador judío de nacionalidad británica escribió (marzo de 1933):
"Es evidente que los cambios producidos por la Revolución soviética han sido especialmente favorables a los judíos... Cuando llegamos a Leningrado, los intérpretes y los guías de la organización turística del Estado eran, generalmente, judíos o judías. La misión del pueblo judío es ser el intérprete de la Rusia soviética ante el mundo, y del mundo ante la Rusia soviética, ya que él forma el núcleo esencial de la nueva sociedad proletaria."