«No me queda más que daros un consejo, que espero no olvidéis jamás: No habléis con el vulgo más que de cosas vulgares. Guardad para vuestros amigos los secretos más elevados. Dad pienso a los bueyes y azúcar a los loros. Espero que comprendáis lo que os digo, si no queréis que os pisoteen los bueyes, como suele suceder por desgracia» -Johannes Heidenberg Tritheim a Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim