"El material contenido en este artículo puede parecer increíble o radical para algunas personas. Esto es totalmente respetable, pero debe tomar en consideración que el contenido se fundamenta en los postulados propuestos por verdaderos Iniciados en el tema y por círculo esotéricos de gran importancia.
¿Cuál es el origen de la Raza Aria? ¿Es de este mundo? ¿De esta dimensión? ¿Es la Raza Aria simplemente un simio más como nos hace creer la ciencia ortodoxa oficial? ¿O tiene una naturaleza más profunda y simbólica?
Si existe un Origen, un cosmos espiritual más perfecto que está más allá de las estrellas y que es llamado Pleroma por los gnósticos, más allá de este universo creado y material que, como es descrito por Lovecraft en sus interminables visiones de pesadilla, está poblado por toda clase de monstruos y horrores, sin duda de este Cosmos Arquetípico, de este plano que Platón llamó “el mundo de las Ideas” es de donde proviene el Espíritu, de ahí emerge la Mónada, es decir, el Yo Superior que Jung llamó el Self. Actualmente la ciencia ha logrado registrar partículas de antimateria, como apropiadamente la llaman, que son probablemente partículas de la Pleroma, del universo espiritual o de Luz, que se filtra hasta nuestro Universo atravesando la bien llamada materia oscura, que como su nombre indica, parece confirmar la creencia maniquea de que la materia es sinónimo de tinieblas. Esta antimateria o partículas plerómicas al entrar en contacto con la Creación, es decir, el universo imperfecto del Demiurgo, produce una reacción de mutua aniquilación pues no pueden existir simultáneamente. Por supuesto que la antimateria es únicamente una versión degradada que se filtra a nuestra dimensión adoptando las características medibles por la física y cuya naturaleza real es Incognoscible. Esta antimateria ha sido observada en muy pequeñas cantidades y por poco tiempo precisamente por su naturaleza contraria al Universo Material, creación del Demiurgo imperfecto. Por eso, cuando una mónada que se ha liberado de la carne y ha roto las barreras del universo lovecraftiano, retornando al Origen, es decir, a la Pleroma, en ocasiones regresan a la Materia para asistir a los infortunados mortales y liberar sus espíritus de la prisión de la carne, se deben disfrazar en la misma materia, sin ser realmente materiales. Estos son los Tulkus o Avatares, es decir, seres que, al estar iluminados, pueden volver al Universo físico adoptando un disfraz material, pero solo aparente. Algunos se presentan como seres bondadosos tales como Krishna o Buda, y otros como verdaderos monstruos o demonios pues su naturaleza es combativa y su función es la destrucción de los entes malignos, como la deidad budista tibetana Yamantaka, un búfalo monstruoso de muchos brazos y colmillos, o como la diosa hindú Kali de aspecto similar, ambos pisotean cadáveres asesinados y tienen collares de cráneos en el cuello.
Mediante la canalización realizada por la médium María Orsic, una hermosísima joven alemana de profunda espiritualidad, que pertenecía a la Sociedad Vril de la Alemania entreguerras, se reveló una misteriosa y fascinante realidad. Misma que ya había sido explorada antes por algunos pensadores y que se guardaba en arcanos secretos en las tierras del Himalaya y en los lamasterios tibetanos.
Se postula así que hace millones de años existió en un planeta que giraba alrededor de la Estrella de Aldebarán una civilización de elevado nivel espiritual, moral, intelectual y científico. Entes espirituales cuyo encadenamiento con la materia demiúrgica era realmente pasajero, y que por ende nunca se sintieron demasiado apegados a un lugar. Eran exploradores por lo que se extendieron y colonizaron sistemas vecinos entre ellos Orión y Sirio.
Los Antiguos Egipcios asociaban estas estrellas con sus dioses más importantes. La constelación de Orión con el dios Osiris y el sistema estelar de Sirio o Sirius con Isis. Los dogón, una primitiva tribu africana de Malí también acepta que sus dioses provenían de Sirius e incluso tienen dentro de su creencia milenaria que dicho sistema lo conforman tres estrellas, algo que la ciencia apenas hoy en día esta descubriendo. Los ainus de Japón, un pueblo caucasoide que parece estar genéticamente relacionado con el Hombre de Hennewick y los indígenas Tiglit de Alaska, creen que sus ancestros llegaron del cielo."
-Esoterismo Ariosófico - Matt Marshall (Parte I: El origen de las razas)
