David Lane, Precepto 35) La homosexualidad es un crimen contra la Naturaleza. La Naturaleza declara que el fin del instinto de acoplamiento es la reproducción, y, de esta manera se mantiene una especie. El irresistible apetito sexual del varón debe ser canalizado hacia la posesión de las hembras, así como los elementos tales como los territorios y el poder, que son necesarios para conservarlos